Ronnie Fieg empezó a trabajar cuatro días después de su bar mitzvah.
Tenía trece años y entró como stockboy a David Z, una de las cadenas de footwear más conocidas de Nueva York en ese momento. Su trabajo estaba lejos de cualquier idea romántica sobre diseño: mover cajas, organizar producto y aprender cómo funcionaba una tienda desde abajo. Con los años pasó al piso de venta y después a buying, un recorrido que él mismo sigue considerando esencial para entender lo que ocurrió después.
Desde el stockroom podía tocar el producto antes de que llegara al cliente. Cuando empezó a vender, aparecieron otras preguntas: qué se probaba la gente, qué colores se quedaban, qué regresaba meses después y qué sneakers podían sobrevivir más de una temporada.
También estaba Nueva York. Jay-Z aparecía algunos fines de semana a comprar Timberlands y Fieg ha contado que dejaba firmados los boots anteriores; Ronnie después conseguía vender algunos entre sus amigos de la escuela. Era un adolescente viendo desde una zapatería cómo footwear, música, barrio y comportamiento de compra empezaban a mezclarse mucho antes de que existiera una industria alrededor de documentarlo todo.
Aprender el negocio antes del diseño
Ronnie no estudió footwear design. Su formación ocurrió entre stockrooms, clientes, inventario, márgenes, buying y años observando qué sucedía cuando el sneaker que una marca había presentado en un showroom terminaba frente a alguien dispuesto —o no— a pagar por él.
Con el tiempo empezó a participar en proyectos especiales desde David Z. Cuando finalmente tuvo acceso a producto desde el lado creativo, ya había pasado años aprendiendo materiales, precios, demanda y la diferencia entre una buena idea sobre papel y algo que realmente funcionaba dentro de una tienda.
ASICS le dio una de sus primeras oportunidades importantes.
De niño había querido unos Reebok Pump. Su madre terminó comprándole unos GEL-LYTE III porque eran lo que podía pagar. Ronnie inicialmente no estaba demasiado contento con el cambio y acabó usando aquellos ASICS hasta destruirlos. Años después, cuando tuvo la oportunidad de trabajar con el archivo de la marca, regresó precisamente a esa silueta.
En mayo de 2007 apareció su primer proyecto importante con ASICS desde David Z. El GEL-LYTE III se agotó el día del lanzamiento y abrió una relación que acabaría extendiéndose durante décadas.
Durante esos años Fieg podía pasar alrededor de cuarenta horas por semana trabajando con el CAD del GEL-LYTE III. En 2013 decía tener más de 3,000 colorways ejecutados en su computadora desde 2006. Movía bloques de color, materiales y proporciones sobre la misma silueta durante horas, a veces hasta entrada la madrugada.
Su educación creativa ocurrió en buena medida así: repetir una y otra vez sobre un objeto que conocía hasta entender cuánto podía cambiar sin dejar de funcionar.
El Salmon Toe pasó años esperando
Uno de aquellos experimentos terminó convertido en el ASICS GEL-LYTE III “Salmon Toe”.
El sample llevaba tiempo existiendo. Ronnie se lo había mostrado a gente cercana y varias personas pensaban que intentar vender un sneaker con aquella puntera rosa era una mala idea. En 2010 regaló el único par disponible y poco después incluso apareció una petición online pidiendo que finalmente se fabricara.
Fieg esperó hasta 2011.
El 30 de septiembre utilizó el Salmon Toe para inaugurar Kith Brooklyn. Solamente 72 pares estuvieron disponibles físicamente durante aquella apertura, incluyendo 40 collector’s sets. El diseño que había pasado años como sample terminó convertido en uno de los sneakers más asociados con su nombre.
La compañía que abrió ese día era bastante más pequeña que la que existe ahora. Kith empezó como un multi-brand footwear shop de aproximadamente 800 pies cuadrados y Fieg ha contado que entonces ni siquiera imaginaba que terminaría fabricando apparel.
El resto fue apareciendo después.
Decidir también cómo se veía una tienda
Con Kith, Ronnie empezó a controlar partes del proceso que en David Z pertenecían a otras personas. Ya no solamente podía decidir qué sneaker entraba al piso de venta. También podía elegir qué había alrededor, cómo se mostraba, qué materiales tenía el espacio y cómo se sentía entrar.
Su relación con Snarkitecture hizo esa intención especialmente visible.
Cuando Kith reconstruyó Brooklyn en 2015, el espacio pasó de alrededor de 800 a 3,000 pies cuadrados. Sobre el área de venta quedaron suspendidos 750 moldes blancos de sneakers Jordan, mientras piedra, acero, espejos y parte del archivo personal de footwear de Ronnie formaban el resto del interior.
Ese mismo proyecto introdujo algo bastante menos esperado dentro de una sneaker shop: un cereal bar.
El cereal que sus padres no le dejaban comer
Cuando era niño, sus padres no le permitían comer cereales azucarados. Ronnie encontró una solución propia: vendía el lunch que le preparaban para la escuela y utilizaba el dinero para comprar cereal.
Guardó durante años la idea de abrir algún día un cereal bar. En 2015 terminó haciéndolo dentro de Kith Brooklyn.
Kith Treats siguió creciendo junto con la compañía y en 2026 Kith reportaba 17 ubicaciones de Treats, además de una standalone.
El cereal no tenía relación directa con ASICS, footwear o retail, salvo por una cosa: era algo que Ronnie conocía desde antes de tener una empresa y que ahora tenía los recursos para convertir en producto y experiencia.
Con el tiempo esa lógica empezó a aparecer en proyectos mucho más grandes.
Un BMW que ya existía en su memoria
El abuelo de Fieg tenía un BMW E30 M3 rojo a finales de los ochenta. Ronnie recuerda viajar en él por Queens cuando era niño.
Para la colaboración de Kith con BMW en 2020, su propio E30 M3 de 1989 fue enviado a Alemania y restaurado por BMW utilizando componentes Classic antes de recibir el tratamiento de Kith.
Con Nike y Scottie Pippen ocurrió algo parecido. En los noventa, Ronnie y sus amigos buscaban sneakers que los separaran de quienes llevaban Jordans. Usaban Uptempos y después compraron el Pippen 1. Cuando años más tarde pudo desarrollar un proyecto grande con Nike, volvió a aquellas mismas siluetas.
Los Knicks tenían una historia todavía más larga.
Fieg creció siguiendo al equipo con su padre. Kith comenzó a colaborar oficialmente con la franquicia en 2020 y en 2022 los Knicks lo nombraron su primer Creative Director. Desde entonces la relación ha incluido uniforms City Edition, el diseño de la cancha del Madison Square Garden, producto y experiencias alrededor de los partidos.
BMW, Pippen y los Knicks llegaron a Kith desde industrias distintas, pero los tres estaban en la vida de Ronnie muchos años antes de convertirse en colaboraciones.
Kith no nació como un mundo
En 2026 Fieg utiliza la expresión world building para describir lo que está haciendo con Kith.
La compañía ya opera veinte tiendas standalone alrededor del mundo. Tiene menswear, womenswear, kids, footwear, Treats, restaurantes y proyectos como Kith Ivy, un club donde Fieg reunió padel, wellness, comida y otras cosas que quería tener disponibles en Nueva York.
Él mismo reconoce que nada de eso estaba previsto cuando abrió la primera tienda.
Describe el crecimiento como una serie de building blocks. Más personas, recursos y relaciones fueron permitiendo probar cosas que antes no estaban al alcance. Kith empezó vendiendo footwear de otras marcas; después llegó apparel, las tiendas crecieron, apareció Treats y la compañía entró en categorías que en 2011 ni siquiera estaban sobre la mesa.
La forma de vestir de Ronnie también cambió. Tailoring, knitwear y materiales más sofisticados fueron entrando cada vez más en Kith mientras él empezaba a hablar de la compañía como una marca de modern luxury, una descripción bastante diferente de la sneaker shop que había abierto quince años antes.
Cuando prácticamente cualquier colaboración es posible
El tamaño actual de Kith crea un problema que no existía en 2011.
ASICS, New Balance, Nike, adidas, Clarks, Timberland, Coca-Cola, Versace, BMW, Disney, Knicks, Armani, Salomon y muchas otras marcas y propiedades han pasado por la compañía. Llegado cierto punto, el nombre del partner por sí solo deja de ser suficiente para hacer interesante un proyecto.
Si Kith puede entrar prácticamente en cualquier categoría, cada nueva colaboración tiene que justificar por qué pertenece ahí.
Fieg insiste en que necesita encontrar propósito y un punto de vista antes de trabajar sobre algo, y también reconoce que algunos proyectos dividen a su propia audiencia. La cantidad de producto vuelve esa exigencia cada vez más difícil de sostener: algunas relaciones alcanzan años de desarrollo y otras inevitablemente pasan mucho más rápido.
New Balance muestra lo que ocurre cuando el tiempo de relación se acumula.
Quince años antes de crear un New Balance nuevo
Ronnie y New Balance llevaban alrededor de quince años trabajando juntos cuando en junio de 2026 presentaron el New Balance 2011.
Después de intervenir más de treinta siluetas de la compañía, fue la primera vez que Fieg participó en el diseño de un modelo original de New Balance. El desarrollo tomó aproximadamente dos años y lo llevó a trabajar junto al equipo de la marca y Sam Pearce, diseñador del 991v2. El nombre 2011 hace referencia al año en que nació Kith.
En 2007 Ronnie trabajaba sobre un GEL-LYTE III que alguien más había diseñado, cambiando materiales y color hasta encontrar algo que quisiera poner en una tienda. Casi veinte años después seguía trabajando alrededor de proporción, materiales y archivo, aunque ahora podía participar en la construcción de una nueva silueta para el catálogo de New Balance.
Lo que salió y lo que nunca vimos
El decimoquinto aniversario de Kith terminó dejando una forma bastante concreta de revisar todo ese recorrido.
En septiembre de 2026 apareció Kith: The Footwear Archive, un libro de 444 páginas desarrollado con Assouline a partir del archivo personal de Ronnie.
La colección supera los 1,800 modelos colaborativos entre producto final, friends-and-family, prototipos y desarrollos que nunca llegaron al mercado. La primera mitad del libro documenta 700 pares que sí se lanzaron.
Entre esos números queda una cantidad considerable de producto que alguien diseñó, modificó, sampleó y finalmente decidió no sacar.
Es difícil separar esa acumulación del Ronnie que años antes podía pasar cuarenta horas por semana generando versiones del mismo GEL-LYTE III.
En 2026 Fieg aseguró que no existe un proyecto de footwear de Kith que haya salido sin que él hubiera originado la idea y dedicado horas a trabajar sobre ella. Mantener ese nivel de participación es bastante diferente cuando la empresa ya tiene tiendas en varias ciudades, apparel, food, clubs y proyectos con algunas de las compañías más grandes del mundo.
Ronnie entró a David Z moviendo cajas de producto diseñado por otros. Después pasó años vendiéndolo, comprándolo para las tiendas y aprendiendo a modificarlo. Kith fue añadiendo categorías conforme él encontraba nuevas cosas que quería hacer y obtenía los recursos para hacerlas.
El archivo de 1,800 modelos permite ver cuánto creció ese recorrido, pero también cuánto trabajo quedó fuera de las 700 piezas que finalmente llegaron al público. Fieg sigue revisando materiales, colores, samples y proporciones dentro de una compañía mucho más grande que aquella primera tienda de Brooklyn. Cuánto tiempo puede seguir manteniendo ese nivel de control mientras Kith continúa expandiéndose es una parte de la historia que todavía se está escribiendo.


