Christian Tresser llegó al diseño de sneakers después de haber dedicado buena parte de su juventud al fútbol. Cuando ese camino empezó a cerrarse, estudió arte y diseño en San Francisco mientras trabajaba en el taller automotriz de su padre, un entorno lleno de coches, motocicletas, herramientas y piezas mecánicas que años más tarde seguirían apareciendo entre sus referencias.

Su entrada al footwear fue bastante menos planificada. Un consultor relacionado con la industria vio parte de su trabajo y comenzó a encargarle ilustraciones. Aquellos proyectos lo acercaron a Boks, una línea vinculada con Reebok, y terminaron llevándolo dentro de la compañía cuando todavía tenía poca experiencia diseñando calzado.

Aprender mientras diseñaba

Uno de sus primeros proyectos importantes fue el Reebok Aztrek, lanzado en 1993. Tresser ha contado que en ese momento todavía sabía poco sobre running y tampoco acumulaba suficientes años dentro de la industria como para trabajar condicionado por demasiadas reglas.

El Aztrek combinaba Hexalite, mesh, elementos reflectantes y una construcción asimétrica bastante activa para su momento. Capas, líneas y materiales quedaban expuestos en lugar de desaparecer dentro de una superficie limpia, algo que terminaría apareciendo de distintas maneras en trabajos posteriores.

Reebok también le permitió entrar en fútbol, donde llegaba con una experiencia personal que no tenía en running. Ahí trabajó alrededor de tracción, contacto con el balón, materiales y peso, además de colaborar en proyectos destinados a atletas profesionales.

En pocos años había pasado de hacer ilustraciones a participar en productos donde diseño, fabricación y performance tenían que funcionar al mismo tiempo.

Buena parte de esa formación ocurrió directamente sobre los materiales. Tresser probaba, movía piezas, observaba cómo estaban fabricadas las cosas y guardaba referencias de lugares que no necesariamente tenían relación con footwear. El taller familiar era una de ellas.

Menos de un año en Nike

Tresser llegó a Nike a finales de 1996. Su primera etapa en Beaverton fue corta, pero coincidió con Air Zoom Spiridon, Air Max 97 y el trabajo que terminaría desembocando en Mercurial.

El Spiridon permite ver bastante bien cómo diseñaba en ese momento. Experimentaba con diferentes tipos de mesh y utilizaba un proceso muy físico para estudiar composiciones: colocaba muestras de materiales directamente sobre una fotocopiadora, las movía y trabajaba con las imágenes resultantes antes de trasladar esas combinaciones al upper.

Era una forma sencilla de probar textura, transparencia y proporción sin depender únicamente del dibujo. En el Spiridon aparecen mesh, reflectantes y líneas fluidas que poco después encontrarían otra escala en el Air Max 97.

El proyecto del 97 ya había pasado por otros diseñadores cuando llegó a sus manos. Nike preparaba una nueva unidad Air visible de longitud completa y necesitaba resolver el resto del sneaker alrededor de una tecnología que iba a convertirse en el elemento dominante del producto.

El Air Max 97 y la historia del tren bala

Durante años se repitió que el Air Max 97 estaba inspirado en los trenes bala japoneses. La asociación funcionaba bien con su aspecto plateado y terminó convertida casi en explicación oficial, aunque Tresser ha contado otra historia.

Las ondas del upper venían de observar los círculos que genera una gota al caer sobre el agua. El acabado metálico estaba relacionado con su interés por las bicicletas de montaña de los noventa, especialmente componentes de aluminio y titanio que en aquel momento tenían un aspecto muy técnico.

La unidad Air recorría visualmente prácticamente todo el sneaker y las líneas del upper parecían acompañar ese movimiento. Mesh, reflectantes y plata terminaron produciendo una silueta que transmitía velocidad sin recurrir a las mismas formas que habían definido al Air Max 95.

Fuera de Nike empezó otra historia. El Silver Bullet desarrolló una relación especialmente fuerte con Italia, donde terminó entrando en moda, clubes y calle con una intensidad que sobrepasaba su origen como running shoe.

El nombre Le Silver pertenece a esa segunda vida del modelo, construida por personas que utilizaban el producto de una manera que difícilmente podía estar prevista durante el proceso de diseño.

Mientras el Air Max 97 empezaba a encontrar una vida propia fuera del running, Tresser ya estaba trabajando en fútbol.

Ronaldo y Mercurial

Nike todavía estaba construyendo su posición dentro del fútbol cuando comenzó a desarrollar una nueva bota alrededor de Ronaldo Nazário. La combinación de aceleración, potencia y cambios de dirección del brasileño pedía un producto mucho más ligero que buena parte del calzado disponible entonces.

Mercurial utilizó KNG-100, un material sintético más ligero y fino que las pieles tradicionales de muchas botas de la época. Sobre él podía aplicarse un recubrimiento procedente del mundo de las motocicletas de competición para mejorar el contacto con el balón.

Una placa más delgada ayudó a bajar el peso hasta aproximadamente 250 gramos. Ronaldo llevó aquella generación durante Francia 98.

Air Max 97 y Mercurial pertenecen prácticamente al mismo momento de su carrera, pero exigían respuestas completamente diferentes: el primero trabajaba alrededor de una nueva experiencia de Air y de un runner que también debía llamar la atención visualmente, mientras Mercurial tenía que funcionar alrededor del movimiento de uno de los futbolistas más explosivos del mundo.

Una referencia guardada durante años

La carrera de Tresser continuó pasando por distintas compañías y categorías. En Salomon apareció uno de los mejores ejemplos de cómo una referencia aparentemente alejada del footwear podía regresar mucho tiempo después.

En 2005 trabajó en el GCS Pro, un trail runner desarrollado alrededor de estabilidad, amortiguación y protección para terrenos irregulares.

Algunos elementos metálicos de la zona de agujetas tomaban referencias de componentes y depósitos de motocicleta que conocía desde el taller familiar. La estructura del mediopié también partía de una imagen anatómica: una caja torácica capaz de envolver y proteger sin convertirse en una superficie completamente cerrada.

El GCS Pro pertenecía al lenguaje técnico del trail de mediados de los dos mil. Años después regresó al archivo de Salomon y terminó sirviendo como base para ACS Pro, ya dentro de un contexto donde ese tipo de construcción podía encontrarse tanto en moda como en tiendas especializadas.

Algo parecido ocurrió con otros trabajos de Tresser. Aztrek volvió cuando el running de los noventa recuperó interés, Spiridon encontró nuevas generaciones mucho después de su lanzamiento original y Air Max 97 siguió entrando y saliendo del primer plano sin perder su identidad, aunque ninguno de esos productos había sido diseñado pensando en cómo sería leído veinte años después.

Seguir cambiando de contexto

Tresser continuó moviéndose entre compañías y equipos. Entre 2020 y 2023 trabajó dentro del proyecto adidas Yeezy y participó en productos de la familia 700, incluido el 700 MNVN. Era otro tipo de organización, otra generación de consumidores y un lenguaje muy diferente al que había encontrado al comenzar su carrera en Reebok.

En octubre de 2025 volvió a Nike, casi treinta años después de aquella primera etapa en Beaverton. Esta vez llegó a Jordan Brand como Senior Expert Designer después de haber trabajado en running, fútbol, trail, lifestyle y proyectos experimentales dentro de varias de las compañías más influyentes de la industria.

La distancia entre aquel diseñador que todavía estaba aprendiendo con el Aztrek y el que regresó a Nike permite recorrer todo lo que ocurrió en medio. Spiridon nació entre pruebas con materiales y una fotocopiadora; las ondas del Air Max 97 empezaron con agua y bicicletas; Mercurial tomó tecnología de las motocicletas para trabajar alrededor de Ronaldo; el GCS Pro recuperó recuerdos del taller familiar muchos años después.

Tresser nunca necesitó convertir esas referencias en una estética que se repitiera de sneaker en sneaker. Su carrera terminó acumulándose de otra manera: materiales, deportes, máquinas, anatomía y experiencias que podían reaparecer cuando algún proyecto las volvía útiles.

Cuando volvió a Nike en 2025 llevaba más de tres décadas trabajando así, pasando de un deporte a otro y recuperando referencias que muchas veces habían empezado muy lejos de un sneaker.

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